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21.8.12

La Última Comp


Ya tenéis la nueva competición de obras interactivas que organizo convocada y detallada en la wiki. Mi intención original era hacer una competición más cercana a lo habitual en competiciones literarias, con jurado, con plica y con premios en efectivos, pero no he conseguido organizar un jurado lo suficientemente extenso y diversos para sentirme a gusto, así que al final se parece bastante a la Monstruosa. Por supuesto podéis propuestas de memoria de la convocatoria.

Ahora empezaré a hacer propaganda por diversos medios y pedirle a buenos amigos que hagan propaganda ellos mismos.

Y, por supuesto, id preparando vuestra participación.

8.8.12

Siempre le gustaron las rubias

Nació en tierra de rubias, en esa ciudad milenaria mestiza de razas, en donde la sangre de todas las tribus de germanos ha arribado en barcos-largos, cocas y portaaviones; y yace, germinal, en el fondo de los ojos de casi todas las mujeres. No es de extrañar, por tanto, que cuando despertaron sus apetitos supo, casi desde el principio, que siempre preferiría rubias, y supo que podía reconocerlas por el olor.

Al principio encontró rubias entre las hijas de los compañeros y amigos de sus padres. En particular nunca olvidará aquella rubia de cintura de avispa, de carácter diez o quince años mayor que su edad, y que le demostraba clara superioridad y cierto desprecio. Una rubia soberbia, cuyo olor se ha ido desvaneciendo con el tiempo de su memoria, pero que aún despierta cierto ánimo de pulpa de coco. Una rubia fuera de alcance, de ojos apenas claros y de pelo madera oscuro. Una rubia con una hermana de edad e interés más adecuado, una segunda rubia de piel clara y pelo rubio azabache, que hubiese sido una gran opción y por ello nunca fue considerada.

Entre tanto, el mismo se transformó en una rubia justo antes de llegar al bachillerato. Con el estirón su tendencia a ser una bola de grasa quedó totalmente ocultada, y su carácter bonachón, con su pelo lacio y rubio y sus ojos claros de cordero, lo transformaron en una pieza apetecible. La oveja que era no supo reaccionar cuando una rubia lobo, de raíces negras y puntas veteadas, le persiguió al empezar el instituto. Esa primera huida tal vez se transformó en maldición, o simplemente fue su única oportunidad. En cualquier caso los deseos del cordero blanco de entonces han sido el mayor arrepentimiento de la hiena ruana, que acabaría siendo.

Cuando empezaron a salirle los colmillos puntiagudos, olfateó una nueva rubia.Incluso otros depredadores le dijeron que era una presa que deseaba que la cazaran. Era una rubia muy interesante, pequeña, de pelo rubio carbón rizadísimo y piel frecuentemente chocolate claro. Su primera Fátima. Y comienzo de sus fracasos. El teatro le trajo consuelo y nuevas rubias.

En particular dos hermanas muy rubias. La mayor pequeña y flaca, nervio puro, olor de regaliz, pelo ondulado, o más bien rizado, y de un rubio tan claro como la noche sin luna, que pronto se demostró que tenía una, no dos, bueno tres parejas, actores, amores eternos más o menos fugaces, pero nunca nuestro cordehiena ruano. Su hermana, era una apetecible opción, rubia de raíces de madera de corazón de nogal viejo y puntas veteadas, con un intenso olor a manzanas maduras. Pero, estaba ya madura para su marino, puro caballo semental de pelo corto y músculos perfilados.

El teatro iba bien, la voz ayudaba al cordehiena ruano, hasta acabar siendo el miembro de la compañía municipal más apreciado. Hasta que llegó su auténtica oportunidad. Una obra en forma de dos monólogos. Terrible, intensa, poderosa. Un papel en donde podría demostrar su cualidad, siendo un protagonista del mal, un torturador implacable. Y ella, la hermana rubia mayor, era la víctima. Qué ensayos.

Tuvo que dejarlo. Doy la excusa tonta de que el papel le afectaba, que el torturador se infiltraba en su mente de cordero, haciéndolo maligno, que no podía seguir, pero lo cierto es que no podía seguir siendo el que la torturaba a ella, con sus hirientes y desalmadas palabras.

Huía, tal vez no por primera vez, pero en cualquier caso no por última. Pero la selectividad y su evidente éxito de cordero aplicado le rescató llevándolo a cientos de kilómetros de distancia de sus rubias. A partir de entonces y durante toda su vida la ciudad milenaria se transformó el paraíso ideal al que se va de vacaciones, no en un lugar real, donde se vive. Perdió todas sus amistades y conocidos, poco a poco y así se salvó de sus primeras rubias.

Pero en la capital y en los veranos, había nuevas rubias. Durante toda la carrera, deseó a una, la más importante de sus rubias, de cabello rubio piel de almendra oscurecida hasta el negro, con ojos de color almendra con vetas de verde aceituna y ese indescriptible olor a madera y palo-rosa. La única rubia a la que le ha mandado flores. Una rubia a la que nunca ha dejado de desear encontrar a su lado al despertarse por la mañana, y que nunca le ha dado opción.

Durante toda la carrera alternó entre el cansancio, el desaliento, y los ánimos renovados de nuevo en forma de teatro, donde había muchas rubias, todas ellas de ojos oscuros y cabellos morenos, todas ellas interesantes y muy guapas pero que no olían a madera ni a palo-rosa. En uno de sus regresos al falso paraíso milenario, de sol y arena, conoció a otra rubia. Piel blanca como la nieve, ojos de mar y esos increíbles pelos rubios del color del carbón recién extraído de la tierra. Una rubia de aroma de leche y vainilla, con toques de fresón. Era demasiado joven, demasiado vibrante, y lo más importante, cuando él, decidió que debería centrarse en ella, porque la que realmente no podía apartar de su mente, le había dejado claro lo imposible que era todo, la encontró en las calles de la tierra de rubias casada con otro hombre, grande, poderoso. Ella siempre estuvo casada desde entonces, aunque la boda fue muchos años después y con otro hombre.

La última vez que nuestro cordero tuvo algo parecido a una oportunidad con la rubia de almendras y palo-rosa, fue en un entorno helado, en donde tal vez la distancia, o el frío, o el vodka logró el milagro de que ella le explicase la imposibilidad. El fracasó más adelante, pero en cualquier caso el conocimiento de saber que ella lo consideraba demasiado parecido a uno de sus peores fantasmas del pasado, fue algo que probablemente nuestro cordero nunca superó.

Los tiempos de universidad pasaron y nuestro protagonista huyó nuevamente, esta vez hacia un trabajo absorbente, un lugar donde hizo compañeros y amigos, pero en donde ignoró en general a las rubias, durante muchos años. Un lugar en donde pasó de cordehiena a ridículo oso repleto de grasa.

Y entonces un día de primavera, en un sótano sin ventanas, un pedazo del exterior estalló en forma de un vestido demasiado claro, demasiado corto, relleno de las piernas perfectas de una rubia de avellanas. Pelo rubio de color de avellana oscura, ojos de claras cáscaras de avellanas, piel de la crema de los bollos que lo cebaban, y un intenso olor a avellanas con toques de lima.

Ya podéis imaginar el resultado. Sí. Aquella rubia también la lloró y la ha estado llorando, y no ha habido auténticas rubias desde entonces.

Hoy mientras caminaba para gastar sus grasas, viendo a las chicas de la nueva generación de rubias de su ciudad, no ha podido de dejar de pensar en los diez años desde la explosión del traje demasiado claro y demasiado corto, no ha podido dejar de añorar el olor a palo-rosa al que mandó flores del que le separan veinte años de búsqueda de una rubia que logre interesarse por él.

2.8.12

Competencias de retrasado

Tengo casi todo decidido el contenido, orientación y premios para La Última Comp, simplemente es que el curro me tiene absorbido y algo exprimido y llego cada noche muy tarde y muy cansado a casa, sin ánimo de ponerme a escribir.

Lo cuento por que imagino que más de uno estará esperando que la convoque de una vez o incluso habrá dado ya con la entrada en la wiki del Caad a medio cocinar... un poco de paciencia, creo que estará lista esta misma semana.